
El 9 de octubre llegó a Netflix Animales, una de las películas más comentadas de la temporada. Sin duda, Animales Netflix ha captado la atención de los espectadores. Está dirigida y protagonizada por Ben Affleck, junto a Kerry Washington. Además, este thriller combina política, familia y secretos personales. Presenta una trama que mantiene al espectador al borde del asiento.
La historia sigue a Mark Kimball, un candidato a la alcaldía de Los Ángeles que ha construido su campaña sobre una imagen de éxito y estabilidad. En Animales Netflix, todo cambia cuando su hijo Denny es secuestrado en plena campaña electoral. Junto a su esposa Abigail (Kerry Washington), deberá reunir el dinero del rescate. Al mismo tiempo enfrenta la presión de los medios, la opinión pública y los enemigos políticos que buscan aprovechar la crisis.
El guion fue escrito por Affleck junto a Connor McIntyre y Billy Ray. Explora cómo el poder y la ambición pueden chocar con los lazos familiares. Además, Animales Netflix resalta la vida política en Los Ángeles y refleja la tensión de sus personajes principales. La película se rodó en Los Ángeles, utilizando la ciudad como un personaje más. Cuenta también con la fotografía de Robert Elswit y la música de Harry Gregson-Williams, lo que refuerza la atmósfera tensa y oscura.
El reparto incluye a Gillian Anderson como asesora política y a Steven Yeun como jefe de campaña. También está la participación de los mexicanos Luis Gerardo Méndez y Adriana Paz, quienes aportan un toque local a la historia. Sin embargo, Animales Netflix destaca también por su equipo internacional y la colaboración entre artistas de distintas nacionalidades. La producción estuvo a cargo de Artists Equity, la compañía fundada por Affleck y Matt Damon. Ambos estuvieron presentes en la premier en Ciudad de México, generando gran expectativa.
Con una duración de 108 minutos y clasificación +16, Animales se posiciona como uno de los thrillers más fuertes del año. La crítica ha destacado la química entre Affleck y Washington, así como la tensión constante que mantiene la narrativa.








